Murciélagos: las criaturas más famosas del siglo XXI – WordPress.com

La Piranga Blog
Danny Zurc*
Estigmatizados por la humanidad como figuras que encarnan el terror, los murciélagos han protagonizado las más oscuras historias de transformación del amor en sensaciones mórbidas o monstruosas, asociadas a la feminidad, al erotismo, al deseo, a la sangre y a la imposibilidad, características primarias de la vida vampírica que la literatura, el cine, y el arte les han otorgado. Más un nuevo ingrediente, la responsabilidad de la enfermedad COVID-19 que azota a la especie humana. Conformando así una poción alquímica que aumenta la percepción negativa de estos extraordinarios seres.
Para ver otra cara de la moneda y conocer un poco sobre estos fascinantes animales, los invito por un momento a transportarnos a una noche de brujas, y observar cada ventana y balcón donde muchos de estos (de plástico o cartón) están suspendidos batiendo las alas que nos llevan a la diversión. ¿Listos? Entonces ahora vamos a volar sobre variada información:
Los murciélagos en el mundo de la biología corresponden a un Orden de la clase Mammalia (mamíferos) llamado “Chiroptera”. Este nombre proviene del vocablo griego, cheir (χειρ), que indica “mano”, y el vocablo pteron (πτερον), “ala”, esto precisa la forma de los murciélagos en cuanto a que son los únicos mamíferos alados (figura 1). Ahora, “murciégalo” en el español, siguiendo el Diccionario de la Real Academia Española, es un nombre en desuso que proviene del latín mus, muris que indica “ratón”, caecŭlus (diminutivo de caecus), que indica “ciego”, y de alātus que indica “que tiene alas”, “alado”. Así, en el castellano antiguo mur cego indicaba “ratón ciego”. Actualmente, son nombrados como “murciélagos”.
Desde las fábulas de Esopo (600 a.C.), fabulista de la Antigua Grecia, los murciélagos hacían presencia en cuentos e historias de la humanidad. Esopo contaba en sus relatos que estos voladores se hacían pasar por aves para salir bien librados de momentos peligrosos, así como aparece en la fábula “los murciélagos y las comadrejas”. Desde hace varios siglos, han sido asociados a la palabra “vampiro”. Este vocablo viene del nuturalista Buffon, quien en el año 1803 lo sugirió para nombrar a los mamíferos voladores de América del Sur que se alimentan de sangre (hematofagia), los cuales pertenecen a la subfamilia “Desmodontinae”. Esta subfamilia está conformada por sólo tres especies, de las más de 1400 que existen en el mundo. Y es a partir de la obra de Bram Stoker titulada “Drácula”, publicada en 1897, cuando se populariza la idea del «vampiro = murciélago«.
Un mundo abrazado por símbolos alados
Al revisar lo que ha significado los “murciélagos” en el mundo, se puede encontrar diversas representaciones y significados de diferentes culturas tanto antiguas como modernas que llaman la atención, a continuación, se presentan algunas de estas[1]:
En el continente asiático, el nombre del “murciélago” en chino es “Biānfú” (蝙蝠), aunque puede encontrarse sólo “Biān”, o solo como “fú” (McCaughren, 2009). Siendo “fú” un homófono de buena fortuna, representando buena suerte. Cuando se encuentran imágenes de murciélagos en grupos de cinco esto simboliza salud, riqueza, felicidad, longevidad y muerte pacífica (Merritt, 2013) (Figura 2). Por ser un animal de la noche se asocia al “yin” (García, 2013), esto quiere decir que está asociado a lo femenino, a la oscuridad, a la pasividad y a la tierra. Su figura es empleada con frecuencia en persianas de madera tallada, y se encuentra en esculturas e incrustaciones en los Jardines de Suzhou. La dinastía Qing en el siglo XVII, a finales del periodo Joseon, empleaban pinturas de murciélagos las cuales “connotaban ermitaño taoísta con poderes sobrenaturales, longevidad, protector del dios del rayo, orando por una larga vida” esto basado en el taoísmo (Eom, 2007).
En Tikopia, isla del suroeste del Océano Pacífico, culturalmente polinesia, en algunas aldeas consideran a los murciélagos como espíritus sagrados, representando así un esfuerzo en conservación de estos animales; mientras que en otros lugares de las regiones insulares más pobres cazan las especies frugívoras, las cuales son consideradas un manjar (Hawkins, et al. 2016).
En el continente americano, en el México prehispánico los murciélagos tuvieron diferentes valoraciones culturales las cuales pueden dividirse en las tipologías: iconografía, religión, símbolos y lo mítico. Por mencionar algunas de estas se encuentra:
“Totémico, protector de la comunidad”, “Símbolo de fertilidad, relacionado con la menstruación y la capacidad reproductiva de la mujer”, “Símbolo de purificación, debido a su capacidad de transmutar el alma oscura por una nueva”, “Símbolo de temor, dada su asociación con la muerte, brujería y hechicería”, “Como elemento de conexión entre el mundo espiritual y terrenal” (Retana-Guiascón y Navarijo-Ornelas, 2007).
Zozt el murciélago en la cultura Maya, “fue relacionado con la noche, la oscuridad, la muerte, los sacrificios por decapitación y extracción de corazón, con la fertilidad y la sexualidad” (Sandoval, 2012) (figura 3).
Allí en México, en la parte central del estado de Guerrero, a los murciélagos se les llama quimich papalotl, vocablo que deriva de quimich que significa “ratón”; y papalotl, que significa “mariposa”. En este estado existe la creencia de que los murciélagos son ratones viejos a los que les han salido alas (Cruz, 2007). Y se puede encontrar en el municipio Zinacantepec, «el cerro de los murciélagos» o «junto al cerro de los murciélagos. Este nombre es de origen náhuatl; se compone de los vocablos tzanacan, que significa «murciélago» y tépetl, que significa «cerro»[2]. El escudo del pueblo está representado por un murciélago con las alas extendidas.
En Colombia, el “murciélago” está presente en diferentes relatos de los mitos Koguis, en uno de estos “es el cuidador de la sexualidad femenina es su poseedor. Es el agente activo de su fertilidad, el principio masculino necesario para crear vida”. A su vez, en las representaciones Taironas se encuentra en diferentes piezas colgantes de oro, por ejemplo, en cascabeles que pueden ser encontrados en el Museo del Oro; también se encuentra en placas colgantes de piedra, y en recipientes cerámicos.
En otros países se encuentran lugares con nombres que hacen alusión al gran mamífero volador. Por ejemplo, en Nicaragua está la “Cueva de Xinancanostoc o del Murciélago”, muy reconocida por la gran extensión que tiene de petroglifos, algunos expuestos al aire libre, otros cubiertos por la cueva. En Costa Rica está el “Refugio de Vida Silvestre Cueva Los Murciélagos”, donde se han realizado estudios científicos de diferentes organismos que allí se encuentran.
Una especie por reconocer y valorar
Son muchas las leyendas con espíritus alados que roban la esencia vital convirtiendo a los murciélagos en los principales protagonistas de este mito universal, lo que ha provocado gran repulsión por este animal que es clave en el equilibro de los ecosistemas que habita (Figura 4).
Estos mamíferos se encuentran en todos los continentes del mundo, excepto en la Antártida. Varían en tamaño y preferencias alimentarias. En el Viejo Mundo (África, Asia y Oceanía), se encuentra un grupo denominado “zorros voladores”, estos se caracterizan por que llegan a alcanzar hasta 1,5 metros de tamaño desde la punta de un ala, hasta la otra extendidas; y un peso de 1,2 kg. Son de comportamiento diurno, y se alimentan de fruta. En Filipinas se encuentra el murciélago de mayor tamaño en el mundo, este es conocido como “Zorro Volador Filipino”, su nombre científico es Acerodon jubatus.
Otros, de tamaño cola-cuerpo más pequeño, reciben múltiples nombres según sea la variedad de alimentos que consumen, estos son: “murciélagos de la fruta”, “murciélagos insectívoros”, murciélagos nectarívoros”, “murciélagos hematófagos”, “murciélagos omnívoros”, “murciélagos carnívoros”, y “murciélagos pescadores”. O según sea una característica de su cuerpo: “murciélago de cola envainada”, “murciélago lanudo”, “murciélago con bigotes”, “murciélago buldog”, “murciélago orejudo pequeño”, “murciélago de lengua larga oscuro”, entre otros (figura 5). O de acuerdo a una habilidad: “murciélago constructor de tiendas”, “murciélago fantasma”, “murciélago falso vampiro”. Una característica de estos animales es su capacidad de ecolocalización que también es denominado «biosonar«, este comportamiento acústico consiste en emitir un ultrasonido del cual el eco reflejado es interpretado por el cerebro obteniendo así una imagen del entorno que los rodea.
Gracias a la diversidad de alimentos que consumen los murciélagos, tales como frutos, néctar, insectos y pequeños vertebrados (ejemplo peces y lagartos), los convierte en organismos claves en los ecosistemas al ser importantes dispersores de semillas, polinizadores y controladores de plagas que afectan cultivos (figura 6). Hallazgos científicos dan cuenta de otros beneficios que han servido a la humanidad, entre estos: han encontrado en la saliva de los murciélagos que se alimentan de sangre, principios activos que ayudan en el tratamiento de pacientes que han sufrido infarto agudo del miocardio. Y, a partir del descubrimiento de la ecolocalización que poseen estos animales, se han desarrollado sistemas tecnológicos basados en el sistema “sonar” para la detección de tumores.
Vale la pena aclarar que no son ratones voladores. A partir de estudios de ADN se ha encontrado que están más estrechamente relacionados con otros grupos de mamíferos. Después de los roedores, es el segundo Orden de los mamíferos con mayor número de especies.
En Colombia se han registrado 208 especies de murciélagos, este número le ha otorgado al país el segundo puesto en diversidad a nivel mundial, después de Indonesia (220 especies), y se ubica en el puesto número uno para toda América.
¿Qué hacer en caso de estar muy cerca de un murciélago volando?
Primero, recuerde que usted está frente a uno de los animales más extraordinarios del planeta.
Segundo, proceda de la siguiente manera:
Hay mucho más por conocer de estos inigualables animales. Si quieres aportar datos sobre símbolos y significados que conozcas sobre estos voladores, por favor no dejes de escribirlos, entre todos construiremos una historia llena de alas extraordinarias.
*Danny Zurc es Curadora del Centro de Ciencia Museo de Ciencias Naturales de La Salle, del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM). Investigadora Líder de la Línea de Investigación Museos, Patrimonio y Memoria del Grupo de Investigación Artes y Humanidades-ITM. Investigadora del Grupo de Investigación Genética y Bioquímica de Microorganismos (GEBIOMIC) de la Universidad de Antioquia.
[1] Se respetan las autorías de esta información, por ello el texto está acompañado por distintas fuentes de la literatura de la que se extrajo contenidos.
[2] Tomado de https://edomex.gob.mx/zinacantepec_encanto
Referencias y fuentes consultadas
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Buffon, G.L, Estala, P., Castel, R.R. (1802-1811). Compendio de la historia natural de Buffon, clasificado según el sistema de Linneo. Madrid: Imprenta de Villalpando. https://catalog.hathitrust.org/Record/009647800
Brugueras, M.C. (1995). Agentes trombolíticos en el infarto agudo del miocardio. Rev Cub Farm, 29(2):0-0. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-75151995000200010
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